Miércoles de Ceniza
February 18th, 2010
El miércoles de ceniza es la ceremonia que da inicio al tiempo de cuaresma, un tiempo de preparación para la semana santa y la Pascua. Es un tiempo en el que nos disponemos a revivir la pasión y muerte de Jesús y esperamos con ansias la resurrección de Él que es el ancla de nuestra salvación y nuestra fe como católicos que somos.
Durante la celebración se coloca cenizas ya sea en la frente o en la cabeza de las personas, haciendo la señal de la cruz,haciéndonos recordar que venimos del polvo y al polvo regresaremos. Esta tradición proviene desde la antigüedad, cuando los judíos se imponían las cenizas cuando hacían algún tipo de sacrificio. Además, los que deseaban recibir el Sacramento de la Reconciliación durante el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un “hábito penitencial”, lo cual representaba su voluntad de convertirse. Sin embargo la tradición de colocar las cenizas marcando el inicio de la cuaresma, viene desde el siglo XI.
Las cenizas se obtienen de la incineración de las palmas utilizadas en el domingo de ramos del año anterior, lo que nos recuerda que lo que fue signo de gloria se reduce a nada.





“Con la celebración del Domingo de Ramos la Iglesia a través de la liturgia nos invita a todos los creyentes a comenzar a celebrar el Misterio Pascual de Nuestro Señor Jesucristo, en esta semana como la llamamos “Semana Santa”, a través de la cual lleva a cumplimiento la historia de salvación que Dios a través de los profetas había anunciado a su pueblo. El hijo de Dios, encarna por tanto el anuncio del Mesías prometido, e incluso en el libro del Deuteronomio cuando Dios le dice a Moisés que suscitará un profeta como él, ese nuevo Moisés, este profeta ha realizado las misma señales que Moisés realizó delante del pueblo de Israel; pero ya no son las aguas del Mar Rojo que se abren para el pueblo de Israel, sino que en medio de las aguas de la muerte se ha hecho camino para que todos los regenerados por el bautismo pasen de la muerte a la vida; y así como el pueblo de Israel pasando por el Mar Rojo llegó a la tierra prometida; en Cristo, todos los hombres, participamos de la vida eterna porque Cristo ha cancelado nuestros pecados, que nos impedían participar del Reino prometido, por eso para el creyente la muerte física no es el término de la vida sino el paso definitivo a gozar de la eternidad.”
“Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: entrad en la aldea que está enfrente de nosotros, y luego que entréis en ella, hallareis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decir que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá. Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. Y unos de los que estaban ahí les dijeron: ¿Qué hacen desatando el pollino? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron ir. Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce.” 
